Pese al inédito despliegue de seguridad, EEUU no es extraño a asunciones presidenciales tensas

Pese al inédito despliegue de seguridad, EEUU no es extraño a asunciones presidenciales tensas
Pese al inédito despliegue de seguridad, EEUU no es extraño a asunciones presidenciales tensas
Pese al inédito despliegue de seguridad, EEUU no es extraño a asunciones presidenciales tensas

Antes que Trump, cuatro presidentes salientes decidieron boicotear la llegada de su sucesor. Pero otros tuvieron contratiempos en su toma de mando: Lincoln sufrió un intento de asesinato y Kennedy, un incendio. John Adams, uno de los que se negó a cruzarse con su sucesor. John Adams, uno de los que se negó a cruzarse con su sucesor. La asunción de Joe Biden este miércoles estará marcada por un despliegue de seguridad inédito, pero no será ni la primera vez que Estados Unidos celebre la investidura de un nuevo presidente en medio de un clima de extrema tensión política ni Donald Trump será el primer mandatario saliente que boicotea la ceremonia no participando, aunque se trate de un desaire que no se ve en el país desde 1869. Los presidentes enfrentados con su sucesor Antes que Trump, cuatro presidentes salientes decidieron boicotear la llegada de su sucesor. El primero fue el segundo mandatario que tuvo el país, John Adams en 1801, y como sucede hoy, lo hizo para demostrar su desprecio a quien había sido hasta ese momento su vicepresidente, Thomas Jefferson. Adams dejó la Casa Blanca ese día bien temprano, pero antes calificó a su exvice como un "mezquino, hijo de mala vida de una india mestiza", según recordó la agencia de noticias AFP. Casi tres décadas después, su hijo, John Quincy Adams, demostró tener el mismo temperamento de su padre. Tras años de rivalidad con quien terminó siendo su sucesor, Andrew Jackson, se negó a participar de su asunción y abandonó la Casa Blanca la noche anterior. Jackson, quien llevó a Washington a sus esclavos, es considerado un héroe por Trump, quien tuvo durante estos años su retrato sobre el escritorio de la Oficina Oval. El tercer caso fue el de demócrata Martin Van Buren, quien en 1841 no se presentó a la toma de posesión de su sucesor William H. Harrison, quien contrajo neumonía y murió después de dar el discurso inaugural más largo de la historia en un clima frío y húmedo sin sombrero, abrigo ni guantes. Finalmente, Andrew Johnson fue el cuarto y último presidente saliente en boicotear a su sucesor -hasta Trump- en 1869, cuando se negó a participar de la ceremonia porque no quería compartir el carruaje con el futuro mandatario, Ulysses Grant, en el tradicional desfile de la Casa Blanca al Capitolio. Otras tensiones en torno de la asunción Pero la tensión política no solo se ha dirimido en las asunciones presidenciales en Washington con desaires. Abraham Lincoln, el presidente que firmó la proclama de emancipación para terminar con la esclavitud, esquivó a un grupo de asesinos que lo esperaban para matarlo cuando se dirigía a su ceremonia de asunción de su segundo mandato en 1865. Sin embargo, la suerte le duraría poco ya que exactamente 41 días después el actor John Wilkes Booth le disparó en un teatro y lo mató. Booth había estado en las escalinatas del Capitolio el día de la asunción de Lincoln y años después afirmó que lamentaba no haber llevado un arma ese día. Otro presidente estadounidense que terminó asesinado, John F. Kennedy, también sufrió un susto en su asunción. El podio en el que dio su histórico discurso inaugural sufrió un incendio, que provocó la reacción inmediata del Servicio Secreto que intentó sin éxito sacarlo del escenario. Kennedy, sin embargo, sonrió y siguió hablando con calma. Dos años después, ese mismo mandatario fue asesinado durante un desfile oficial en Texas y su vicepresidente, Lyndon Johnson tuvo que asumir el máximo cargo del país de emergencia a bordo del avión presidencial, estacionado en el aeropuerto de las ciudad de Dallas. Obama y una fórmula mal usada en su asunción. Obama y una fórmula mal usada en su asunción. La última complicación, aunque mucho más leve, en una asunción presidencial en Estados Unidos la sufrió Barack Obama en 2009. Frente a una multitud pocas antes vista en Washington y envuelto en el simbolismo de jurar al primer presidente negro, el titular de la Corte Suprema, John Roberts, confundió las palabras. Se trató de un tecnicismo, pero ante el rechazo acérrimo que generó Obama en un sector blanco de la sociedad desde el primer día -llegaron a cuestionar su lugar de nacimiento-, decidió volver a jurar al día siguiente, sin público en la Casa Blanca.