45 años después, la Memoria resiste e interpela nuestro presente " Por Francisco Tete Romero".

45 años después, la Memoria resiste e interpela nuestro presente " Por Francisco Tete Romero".

A 45 años del inicio de la Dictadura Cívico-militar-empresarial-eclesiástica que produjo el genocidio de 30 mil desaparecidos/as, el encarcelamiento de 50 mil presos/as políticos/as y el exilio de centenares de miles de compatriotas importa, sobre todo, que nos hagamos los grandes interrogantes que permiten la comprensión histórica: ¿Por qué se produjo? ¿Cuáles fueron los vencedores, cuáles los perdedores? Para entender entonces sus propósitos y la macabra vigencia de algunas de sus herencias. Uno. Para instaurar, como lo dijera valiente y lúcidamente Rodolfo Walsh en su ejemplar Carta Abierta de un escritor a la Junta Militar, el proyecto económico de "la miseria planificada", para restaurar el orden económico de los privilegios de las minorías oligárquicas, en contra de los derechos de las mayorías populares que en 1974 alcanzaron el 50 por ciento en la redistribución de la riqueza. Al término de la dictadura militar, el capital se llevaba el 75 por ciento y los sectores del trabajo apenas el 25. Para encadenar al país a una Deuda Externa, vía estatización del Estado -a través de Cavallo, Pte del Bco Central- de las deudas contraídas por el sector privado, vía especulación financiera. Porque a través de esa herencia, el endeudamiento y la ley que aun está vigente, la Ley de Entidades Financieras, condicionaron todas las políticas económicas de los gobiernos democráticos hasta 2003. Y se las impusieron. Dos. La condición de posibilidad para la nueva colonización económica fue y es la colonización cultural y pedagógica. Por eso instrumentaron una feroz y eficaz cultura del miedo, una rigurosa censura planificada, la quema de 13 millones de libros entre el período 1976-1983 y la desaparición de más de 10 millones de nuestras bibliotecas públicas y populares. Para imponer una versión estigmatizada de todo aquello que el poder civil que usó al instrumento militar definió como peligroso para sus intereses. Para que esa versión y el miedo a recordar condenaran a una zona rigurosamente vedada de nuestra memoria una experiencia social, política y cultural que había cuestionado con su práctica militante un orden social injusto . Por eso las fábricas y establecimientos educativos, en especial los de educación superior, y secundaria, fueron militarizados: el 66 por ciento de los desaparecidos eran activistas sindicales y el 21 por ciento estudiantes y un 6 por ciento docentes. Por eso Clarín se quedó con Papel Prensa, para monopolizar extorsivamente a los medios gráficos con el monopolio del papel, para condicionar lo que se escribía y escribe todavía. Porque la Ley de Radiodifusión de la dictadura sigue estando vigente. Por eso los poderes fácticos, que son los verdaderos vencedores del golpe del '76, buscaron obstaculizar y luego con Macri dejar sin efecto la Ley de Medios Audiovisuales debatida y convertida en ley en forma ejemplarmente democrática. Tres. Para condenar la desigualdad social y desresponsabilizar al Estado de sus derechos indelegables. Un solo ejemplo: antes de la dictadura Nación aportaba el 80 por ciento para la educación pública. En 2021, luego del largo ciclo de neoliberalismo político, solo aportaba el 30 por ciento y las provincias el 70. La primera ley de la dictadura de transferencias de las escuelas nacionales a las provincias sin fondo para sustentarlas, inició ese camino. Menem concretó la segunda ley. Cuatro. Las militancias imprescindibles resistieron: primero en las fábricas, con el saldo trágico de comisiones internas enteras encarceladas o desaparecidas; luego y siempre, las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y organismos de derechos humanos. Se ha hecho bastante en el período 2003-2015 para abrir un nuevo horizonte de futuro desde las banderas de Memoria, Verdad y Justicia. Pero el retorno del neoliberalismo hasta ayer nomás, 2019, nos revelaron el verdadero rostro del neoliberalismo desde su dimensión cultural: como fábrica de sentido común y subjetividad colonizadora. Sin un proyecto cultural de Nación no será posible descolonizarnos. Quinto. El mejor homenaje que podemos hacer hoy a quienes nos faltan, es luchar en contra de la Desigualdad Social que condena hoy a la pobreza e indigencia a millones de compatriotas. Para salir a buscar a quienes en el presente les faltan derechos para vivir con dignidad. Porque si la historia es la política de la memoria, invocarla solo sirve si se asume que la política es la historia del presente. Porque entonces la cuestión es si la escribimos desde el nosotros que el gran Oesterheld (el autor de El Eternauta) nos enseñó que es el único héroe que vale: el colectivo. Memoria, Verdad, Justicia, Igualdad y Soberanía Política, Territorial y Ambiental.